

Educado en un ambiente religioso, de joven se le despertó vocación hacia el sacerdocio e ingresó en el Convento de Santo Domingo, en el que permaneció hasta que la muerte de su padre, en 1727, le obligó a abandonarlo para hacerse cargo del taller familiar.
Sus hermanos y algunos oficiales, como José y Roque López, le ayudaron no sólo a continuar la obra de su padre, sino a iniciar una carrera como escultor, trabajando la madera y la piedra.
Un año después de la muerte de su madre, en 1746, contrajo matrimonio con Juana Vallejo, con la que compartió muchas horas de taller, pues en ocasiones le sirvió de modelo. Los años de vida en común con Juana fueron los de mayor esplendor y madurez artística del escultor. Durante esta etapa produjo la mayor parte de su obra, incluidos siete de los ocho "pasos" encargados por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús.
Tras el fallecimiento de su esposa, en 1765, Francisco Salzillo entra en una crisis profunda que se refleja en su trabajo. Su labor en el taller se centra sobre todo en formalizar los contratos que no dejan de aumentar y a supervisar las obras realizadas por sus oficiales. Los Azotes y muchas figuras del Belén pertenecen a esta época.
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PARA SABER MÁS: • Francisco Salzillo. Una biografía en 34 páginas (151 KB) • Cronología 1698-2007 (85 KB) |
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